martes 23 de junio de 2009

Después de las eleccones, qué sigue?

Hagamos a un lado a los partidos políticos y pensemos en lo que nos pueden dejar las elecciones.
Pensemos.
Despues del 5 de julio, acaban las elecciones y gana el partido que sea.
Y tu por quién votaste? ¿quedo tu candidato? Tal vez si. De cada 5 personas dos podrían votar por el PRI y otras dos por el PAN. Pero la pregunta es: ¿estás felíz?
¿crees que realmente cumplirá tus expectativas? Ojala que si.
Por ello conviene que cada uno, como responsables de nuestro voto comencemos a vigilar de forma personal a cada diputado de nuestro distrito. No se vale cansarse. No se vale aburrirse, si tu eres responsable de que tal partido llegue al poder, tienes una mayor obligación de exigirle el cumplimiento de sus promesas.
Si acaso yo votara por otro partido tengo la posibilidad de solicitarle al candidato electo que cumpla con lo que dijo que cumpliría, pero si y hubiese votado por él tengo doble obligación. Por mi culpa llegó al puesto ese diputado. Por mi, bebería, cumplir en caso de no hacerlo.

Desgraciadamente es común que nos olvidemos de ellos, que esperemos a que el nuevo diputado venga no una, mil veces a verme una vez electo. Que nos adivine el pensamiento. Que cumpla sin necesidad de que los presionemos.
La verdad es otra. Los nuevos diputados comienzan a laborar en un sitio alejado de sus distritos. Ellos regresan solo cuano se acuerdan que requieren los votos. Pero de uno depende que los vigilemos y les reprochemos de sus omisiones o que les recordemos sus promesas.

Es posible que el voto nulo no logre traducirse en algún logro real después de las elecciones. Es posible que esto sirve de punta de lanza para que los políticos comiencen a cambiar su forma de ser, no solo me sorprendería, me asombraría.
Pero si comenzamos a cuidar cada uno a nuestro diputado electo, aquel por el que votamos, es probable que no tengan cara para volver engañarnos, si ese es el caso, o que tengamos en la mano datos para relcamarle su actuar. O felicitarlo, si llega a darse el caso.

No se trata de empezar un programa de "adopta un diputado", se trata que cada quien sea responsable e su propio voto. Que si yo crei que el PRI era el mejor y ese ganó, uno como votante causante de su triunfo también debe ser responsable de su actuar.
No es raro escuchar a algunos cuando critican a un político, ya sea gobernador o presidente: pero yo no vote por él. Es cierto que no es culpa de él que haya ganado ese político sobre otros. Y aun cuando es responsabilidad de todos los ciudadanos cuidar el actuar de los funcionarios públicos, esa responsabilidad debe ser mayor en los que votaron por aquel que gano.